Monday, March 22, 2004

LA RECEPCIÓN DE LA INFORMACIÓN


La nueva sociedad del siglo XXI tuvo hambre de información.
Si, ese sería un titular para un artículo que se redactara a finales del presente año. Lo que hoy debemos plantearnos es si ese hambre y esa, porqué no, necesidad de información, se encuentra totalmente saciada. Medios no faltan.
Quien fuera el creador de la radio, Guglielmo Marconi, nunca pensó que su pequeño y sofisticado invento se convertiría en un medio de comunicación de masas. Igual sucedería con la televisión, el cine o la prensa. Son medios de comunicación por y para las masas. Lo más característico es la homogeneidad que existe en este aspecto. Cada medio tiene su público y cada público, su medio. De sobra es conocido que la prensa ofrece palabras e imágenes; la radio por su parte utiliza la palabra y el sonido como herramienta fundamental de trabajo; la televisión y el cine, por último, muestra la realidad de una manera más cercana a través de la imagen en movimiento.
Una de las variables más importantes en la recepción de la información es el factor tiempo. Podemos considerar la radio el medio más rápido en lo que a emisión de noticias e información se refiere. Basta con una persona en el lugar del suceso y una serie de herramientas técnicas para poder recrear con todo tipo de detalles el momento en que vive el mundo. La televisión sigue muy en cabeza en cuanto a velocidad se refiere. Es más sofisticado el sistema de emisión pero da al telespectador una visión más amplia y cercana de la realidad. En cambio, la prensa utiliza el factor tiempo a su favor para poder analizar todo lo sucedido y poder crear una opinión en el lector. Es por ello que no podemos elegir a un medio como el mejor o el más útil.
Para obtener una amplia visión de la realidad es necesario un compendio entre todos los medios.
Por ejemplo, cuando algo sucede, se puede recibir la noticia con la inmediatez de la radio. Esta puede ser tan ilustrativa como el interlocutor quiera. En ocasiones no siempre es tan riguroso el refrán de “vale más una imagen que mil palabras”. Con la mitad de esas mil palabras se puede dar una más que amplia visión de la realidad al oyente, quién es trasladado a través de la palabra o el sonido al lugar de los hechos. Tras habernos creado una idea del suceso, qué mejor que completar la información y certificar o modificar nuestros datos con la televisión. Las imágenes pueden mostrar que la realidad no era tan dura como decía nuestro interlocutor de la radio o bien que se ciñe expresamente a todo lo que por nuestra cabeza pasó con la primera fase de la recepción de la información. Tras conocer con la radio y la televisión toda la actualidad informativa, debemos jugar con el factor tiempo, que ha permitido a los periodistas de prensa escrita, además de seguir ampliando la información que teníamos, mostrar opiniones o hipótesis sobre el porqué de los hechos.
A pesar de todo, el receptor puede quedar fuera de la información porque siempre hay datos que resultan irrelevantes o poco importante a los ojos del gatekeeper. Incluso siendo los propios testigos de la información quedan aspectos que nunca conoceremos, por lo que la información no será plenamente completa.
No podemos olvidar que no sólo los medios de comunicación nos ofrecen la información, ya que somos nosotros mismos los que, a través de nuestros sentidos, podemos vivir y de hecho vivimos, situaciones que no recogen los medios.
Afirmamos pues que todo en la vida es información.

Sunday, March 21, 2004

Bienvenidos

En este momento aún no he tenido la oportunidad de colgar nada. Francamente ya ire perfeccionando esto. Es tan sólo para probar. Un abrazo!